Un contrato único con indemnización de 10 días y plazos de paro más cortos es lo que Funcas suguiere
En España el desempleo podría caer, entre otras cosas, dando un contrato único que remplasará a todos los contratos temporales. Este método único llevaría a una indemnización por despido de 10 días por año trabajado, que elevaría "suavemente" según la antigüedad hasta un máximo de 23 días por año. Ésta por lo menos es la tesis defendida por el economista Guillermo de la Dehesa, que en su reporte La economía española a medio plazo, publicado por Funcas en sus Cuadernos de Información Económica, señala varias medidas que promoverían el empleo y ayudarían a mejorar el mercado laboral.
Junto al contrato único, De la Dehesa plantea disminuir los dos años de prestación por desempleo y elevar a cambio la tasa de reemplazo del salario (que en la actualidad es del 50%). El objetivo: motivar la búsqueda inmediata de empleo. Además, se arriesga por "lanzar políticas activas de empleo" y una profesional formación dual "que solo pueden llevar a cabo eficazmente las agencias privadas con tarifas razonables", explica. Además, para eludir malentendidos en la información sobre el desempleo que la ciudadanía tiene, pide que las cifras oficiales se liberen de forma desestacionalizada, al igual que en otros países de la zona euro.
España, con superávit
"Un superávit por cuenta corriente España ha conseguido ya tener". Este hecho inclina la balanza a los analistas de Funcas a estimar que la recesión podría estar tocando fondo a finales de 2013, para acabar ya en tasas de crecimiento durante 2014. Este incremento podría ser del 1,6% para el año 2018, lo que permitirá crear empleo. Después de una recesión acumulada de entre 6,6 y 7 puntos porcentuales del PIB en cinco años, la vuelta al crecimiento está a la vuelta de la esquina, pronostica De la Dehesa.
Otro de los factores que invitan al optimismo es la mayor competitividad de la economía española. Tan fuerte ha sido el esfuerzo de devaluación interna llevado a cabo por España que es incluso mayor que el llevado a cabo por el gobierno alemán de Schröder en 2003. La cáida de los salarios reales acumula un 8,2% entre 2010 y 2014, con un aumento de la productividad por persona empleada del 12,6%, lo que implica una ganancia de competitividad frente a la media de la OCDE del 15,7%. Más 'brotes verdes': El déficit por cuenta corriente, que durante la fase de crecimento de la economía española había lastrado la posición exterior del país, en solo cinco años ha sido eliminado. Entre 2007 y 2012 se ha pasado de un déficit del -9,6% a un superávit del 2,6% del PIB. Este logro se debe, en parte, al aumento de las exportaciones, y en parte a la caída de la demanda, que han reducido las importaciones (lo que España trae del exterior). Las perspectivas españolas, en opinión de este economista del Centre for Economic Policy Research, se complementan entre otros factores con una contención de la inflación respecto a los socios europeos (si se excluyen las subidas del IVA y los impuestos especiales) y unos precios del ladrillo que siguen en descenso. Acumulan una caída del 30%, según la agencia Standard & Poors, y seguirán a la baja hasta el 45%.
Una recuperación "débil"
En esta misma línea optimista se muestran los también economistas Ángel Laborda y María Jesús Fernández, que en su artículo Se aproxima el final de la recesión, pero la recuperación será lenta dan por segura la vuelta de la economía española al crecimiento, si bien limitan el alcance de esta recuperación debido a su debilidad. "Los fundamentos de la demanda nacional siguen siendo muy débiles y algunos de los desequilibros acumulados en la etapa de expansión aún no se han terminado de corregir", explican. Y es que tanto los recortes de gasto público como los altos niveles de paro mantendrán la demanda interna en mínimos, lo que deja en manos del sector exterior cualquier opción de crecimiento económico en el corto plazo. "Pero su capacidad para impulsar por sí solas la economía es limitada", advierten.
Distribución con licencia Creativa Commons. Reconocimiento a 20minutos.es
Junto al contrato único, De la Dehesa plantea disminuir los dos años de prestación por desempleo y elevar a cambio la tasa de reemplazo del salario (que en la actualidad es del 50%). El objetivo: motivar la búsqueda inmediata de empleo. Además, se arriesga por "lanzar políticas activas de empleo" y una profesional formación dual "que solo pueden llevar a cabo eficazmente las agencias privadas con tarifas razonables", explica. Además, para eludir malentendidos en la información sobre el desempleo que la ciudadanía tiene, pide que las cifras oficiales se liberen de forma desestacionalizada, al igual que en otros países de la zona euro.
España, con superávit
"Un superávit por cuenta corriente España ha conseguido ya tener". Este hecho inclina la balanza a los analistas de Funcas a estimar que la recesión podría estar tocando fondo a finales de 2013, para acabar ya en tasas de crecimiento durante 2014. Este incremento podría ser del 1,6% para el año 2018, lo que permitirá crear empleo. Después de una recesión acumulada de entre 6,6 y 7 puntos porcentuales del PIB en cinco años, la vuelta al crecimiento está a la vuelta de la esquina, pronostica De la Dehesa.
Otro de los factores que invitan al optimismo es la mayor competitividad de la economía española. Tan fuerte ha sido el esfuerzo de devaluación interna llevado a cabo por España que es incluso mayor que el llevado a cabo por el gobierno alemán de Schröder en 2003. La cáida de los salarios reales acumula un 8,2% entre 2010 y 2014, con un aumento de la productividad por persona empleada del 12,6%, lo que implica una ganancia de competitividad frente a la media de la OCDE del 15,7%. Más 'brotes verdes': El déficit por cuenta corriente, que durante la fase de crecimento de la economía española había lastrado la posición exterior del país, en solo cinco años ha sido eliminado. Entre 2007 y 2012 se ha pasado de un déficit del -9,6% a un superávit del 2,6% del PIB. Este logro se debe, en parte, al aumento de las exportaciones, y en parte a la caída de la demanda, que han reducido las importaciones (lo que España trae del exterior). Las perspectivas españolas, en opinión de este economista del Centre for Economic Policy Research, se complementan entre otros factores con una contención de la inflación respecto a los socios europeos (si se excluyen las subidas del IVA y los impuestos especiales) y unos precios del ladrillo que siguen en descenso. Acumulan una caída del 30%, según la agencia Standard & Poors, y seguirán a la baja hasta el 45%.
Una recuperación "débil"
En esta misma línea optimista se muestran los también economistas Ángel Laborda y María Jesús Fernández, que en su artículo Se aproxima el final de la recesión, pero la recuperación será lenta dan por segura la vuelta de la economía española al crecimiento, si bien limitan el alcance de esta recuperación debido a su debilidad. "Los fundamentos de la demanda nacional siguen siendo muy débiles y algunos de los desequilibros acumulados en la etapa de expansión aún no se han terminado de corregir", explican. Y es que tanto los recortes de gasto público como los altos niveles de paro mantendrán la demanda interna en mínimos, lo que deja en manos del sector exterior cualquier opción de crecimiento económico en el corto plazo. "Pero su capacidad para impulsar por sí solas la economía es limitada", advierten.
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