Por primera vez en la historia de esta organización se emitió la idea del protectorado que el gobierno de un Estado miembro de la UE debe establecer respecto a una minoría étnica en el país vecino. Y pese a que tal demanda se emitió a nivel de una fracción parlamentaria, no cabe subestimar la amenaza, recordando la trágica historia de esta región.
El presente escándalo se armó tras la declaración hecha por el líder del movimiento Por una Hungría mejor, Gábor Vona. Al usar la palabra en el campamento de verano de jóvenes húngaros en la ciudad rumana de Joseni, Transilvania, prometió que su movimiento lucharía por una autonomía húngara en Transilvania e incluso que estaba dispuesto a asumir la responsabilidad en caso de un posible conflicto militar entre Bucarest y Budapest. Con anterioridad, un llamado similar fue remitido al primer ministro húngaro Viktor Orban por el presidente del autoproclamado Consejo de la Autonomía Húngara de Transilvania, el exvicepresidente del Parlamento Europeo Lászlo Tökes. El escándalo va en aumento. El presidente de Rumanía Traian Băsescu respondió en persona a Gábor Vona, hablando ante la juventud rumana en el campamento de verano de Izvorul Murešului de Transilvania. “Estas declaraciones han llegado a su límite, debemos decir: ¡Basta! Rumanía asumirá el liderazgo en poner Budapest en su lugar”, prometió Băsescu, tildando Hungría de foco de inestabilidad en la región.
En verdad, es posible comprender cierta lógica de la parte húngara, si recordamos la grave historia de toda esta región. Pero es bien evidente otra cosa. Las exhortaciones que resuenan cada vez más a menudo desde Budapest a ampliar los derechos de los húngaros étnicos se han convertido ya en un intento por defender a sus connacionales “por encima” de los gobiernos de aquellos países en los que viven actualmente por circunstancias de la historia.
En agosto de 2008 un escándalo se armó entre Hungría y Eslovaquia, cuando Bratislava prohibió la entrada del presidente magiar Lászlo Sólyom. Este último se proponía llegar a la ciudad de Komarno, en el sur de Eslovaquia, en la frontera con Hungría. En esta zona viven compactamente húngaros étnicos que componen un 10 % de la población eslovaca de 5,5 millones de personas. El objetivo de la visita fue inaugurar solemnemente el monumento al primer rey húngaro Istvan I (conocido en español como Esteban I) que gobernó mil años atrás, a principios del siglo XI, y el presidente eslovaco Ivan Gašparović aludió a que su colega magiar “recorre con placer las tierras del antiguo reino húngaro”.
De suyo se entiende que tales recaídas de hostilidad histórica no propician la unidad de la UE. Viacheslav Senchagov, experto del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia, en charla con un corresponsal de nuestra emisora expresó la opinión de que la actual concentración de Bruselas en cuestiones y proyectos financieros dificulta la solución de otros problemas de algunos estados y de regiones enteras:
–Me dejan perplejo sus conversaciones sobre la necesidad de coordinar la política monetario-crediticia y presupuestaria, por ejemplo, mediante la creación de un Ministerio de Hacienda común. Por un lado, es correcto. Pero me pregunto: ¿quién hablará de una economía real, de la diversificación en tal o cual forma, de las prioridades en la economía, de la especialización y cooperación? Estas cuestiones tienen gran importancia para los países de la región. Como resultado, la UE pierde influencia y los resortes capaces de reparar la situación.
Una paradoja de la situación consiste en que Bruselas consideraba justamente la profundización de la integración europea y la admisión de países euro-orientales como medio de arreglo de numerosos problemas de la región. Estos cálculos se justificaron en grado notable, dijo a nuestra radio Nikolái Kavéshnikov, experto del Instituto de Relaciones Internacionales adjunto al Ministerio de Exteriores de Rusia.
La expansión de la UE hacia el Este tuvo gran importancia política. Era un instrumento para garantizar la estabilidad y seguridad en una región muy problemática de Europa, región con fronteras no radicadas, en la que todos los países cuentan con minorías nacionales y tienen algunas otras cuestiones discutibles.
Ahora se torna claro que el impulso que dieron a la región los procesos de integración europea, ha resultado insuficiente para dar solución a todas las cuestiones conflictivas.
El presente escándalo se armó tras la declaración hecha por el líder del movimiento Por una Hungría mejor, Gábor Vona. Al usar la palabra en el campamento de verano de jóvenes húngaros en la ciudad rumana de Joseni, Transilvania, prometió que su movimiento lucharía por una autonomía húngara en Transilvania e incluso que estaba dispuesto a asumir la responsabilidad en caso de un posible conflicto militar entre Bucarest y Budapest. Con anterioridad, un llamado similar fue remitido al primer ministro húngaro Viktor Orban por el presidente del autoproclamado Consejo de la Autonomía Húngara de Transilvania, el exvicepresidente del Parlamento Europeo Lászlo Tökes. El escándalo va en aumento. El presidente de Rumanía Traian Băsescu respondió en persona a Gábor Vona, hablando ante la juventud rumana en el campamento de verano de Izvorul Murešului de Transilvania. “Estas declaraciones han llegado a su límite, debemos decir: ¡Basta! Rumanía asumirá el liderazgo en poner Budapest en su lugar”, prometió Băsescu, tildando Hungría de foco de inestabilidad en la región.
En verdad, es posible comprender cierta lógica de la parte húngara, si recordamos la grave historia de toda esta región. Pero es bien evidente otra cosa. Las exhortaciones que resuenan cada vez más a menudo desde Budapest a ampliar los derechos de los húngaros étnicos se han convertido ya en un intento por defender a sus connacionales “por encima” de los gobiernos de aquellos países en los que viven actualmente por circunstancias de la historia.
En agosto de 2008 un escándalo se armó entre Hungría y Eslovaquia, cuando Bratislava prohibió la entrada del presidente magiar Lászlo Sólyom. Este último se proponía llegar a la ciudad de Komarno, en el sur de Eslovaquia, en la frontera con Hungría. En esta zona viven compactamente húngaros étnicos que componen un 10 % de la población eslovaca de 5,5 millones de personas. El objetivo de la visita fue inaugurar solemnemente el monumento al primer rey húngaro Istvan I (conocido en español como Esteban I) que gobernó mil años atrás, a principios del siglo XI, y el presidente eslovaco Ivan Gašparović aludió a que su colega magiar “recorre con placer las tierras del antiguo reino húngaro”.
De suyo se entiende que tales recaídas de hostilidad histórica no propician la unidad de la UE. Viacheslav Senchagov, experto del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia, en charla con un corresponsal de nuestra emisora expresó la opinión de que la actual concentración de Bruselas en cuestiones y proyectos financieros dificulta la solución de otros problemas de algunos estados y de regiones enteras:
–Me dejan perplejo sus conversaciones sobre la necesidad de coordinar la política monetario-crediticia y presupuestaria, por ejemplo, mediante la creación de un Ministerio de Hacienda común. Por un lado, es correcto. Pero me pregunto: ¿quién hablará de una economía real, de la diversificación en tal o cual forma, de las prioridades en la economía, de la especialización y cooperación? Estas cuestiones tienen gran importancia para los países de la región. Como resultado, la UE pierde influencia y los resortes capaces de reparar la situación.
Una paradoja de la situación consiste en que Bruselas consideraba justamente la profundización de la integración europea y la admisión de países euro-orientales como medio de arreglo de numerosos problemas de la región. Estos cálculos se justificaron en grado notable, dijo a nuestra radio Nikolái Kavéshnikov, experto del Instituto de Relaciones Internacionales adjunto al Ministerio de Exteriores de Rusia.
La expansión de la UE hacia el Este tuvo gran importancia política. Era un instrumento para garantizar la estabilidad y seguridad en una región muy problemática de Europa, región con fronteras no radicadas, en la que todos los países cuentan con minorías nacionales y tienen algunas otras cuestiones discutibles.
Ahora se torna claro que el impulso que dieron a la región los procesos de integración europea, ha resultado insuficiente para dar solución a todas las cuestiones conflictivas.
[video]http://youtu.be/eWVhqF1KR7U[/video]
Desde: Spanish.ruvr.ru
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de ASDForex
Comentarios