Un tema interesante para la segunda mitad
de 2016 y para los primeros días de 2017 ha sido cómo los acontecimientos
políticos están moviendo a dos de las monedas más importantes del mundo: el
dólar y la libra. Las dos monedas están prestando menos atención a los
fundamentos económicos y más sobre los pronunciamientos de los nuevos líderes
de los dos países, la primera ministra Theresa May y el presidente electo
Donald Trump sobre el Brexit y el posible estímulo fiscal, respectivamente.
En el Reino Unido, las declaraciones de May
de esta semana indicaron que el país daría prioridad al control sobre la
inmigración durante sus próximas negociaciones para abandonar la Unión Europea.
Esto tuvo un efecto profundamente negativo sobre la libra esterlina, a pesar de
algunas recientes noticias económicas positivas del Reino Unido, tales como las
encuestas optimistas de actividades empresariales en la fabricación, servicios
y construcción, así como una producción industrial superior a la esperada. Los
comerciantes de la libra esterlina se están enfocando únicamente sobre qué tipo
de Brexit será negociado, contrastando con la visión ampliamente optimista de
las empresas del Reino Unido, como se demuestra en la mejora de las lecturas
PMI. Esta divergencia podría conducir a una mayor volatilidad en el futuro y un
grupo – empresas del Reino Unido o comerciantes de forex – podrían ser
sorprendidos por los eventos futuros. Por ahora parece que un Brexit 'más duro'
tendrá un impacto más negativo en la economía británica de lo anticipado pero
esto no está impidiendo que las empresas británicas se sientan optimistas sobre
el futuro. Los desarrollos de Brexit probablemente seguirán anulando las
noticias económicas, es decir, hasta que las negociaciones entre la UE y el
Reino Unido comiencen y las expectativas comiencen a formarse sobre el tipo de
acuerdo que tomará forma.
En los Estados Unidos, el rally del dólar como
resultado de las expectativas de estímulo fiscal y crecimiento más rápido
después de que el presidente electo asuma el cargo, ha sido un tema clave para
los mercados de divisas. Esta semana, la conferencia de prensa de Donald Trump
pareció decepcionar a los inversionistas que esperaban más detalles sobre las
próximas políticas económicas. Durante el rally del dólar también se han
producido algunas noticias económicas optimistas, pero los datos no han sido
suficientes para justificar un cambio sustancial en las perspectivas económicas
de Estados Unidos para el próximo año. La Reserva Federal también parece ser
más optimista con respecto al año que viene, pero sus previsiones económicas no
han cambiado realmente para reflejar tal optimismo. La Fed también ha estado
tratando de disuadir la implementación de cualquier gran plan de estímulo
fiscal sobre la base de que la economía ya está cerca del pleno empleo. Para
ser justos, el dólar estaba en una tendencia alcista antes de la elección de
Trump a la presidencia de Estados Unidos, pero las ganancias del dólar
realmente se aceleraron después de la victoria de Trump.
En resumen, durante los últimos meses,
tanto el dólar estadounidense como la libra esterlina han hecho algunos
movimientos realmente significativos basados principalmente en desarrollos
políticos que fueron mucho menos dependientes de datos económicos reales. Curiosamente,
tanto el repunte del dólar estadounidense como la caída del valor de la libra,
no reflejan cambios inminentes en las perspectivas económicas, sino más bien la
mejor estimación del mercado de donde un conjunto de políticas nuevas y poco
claras aterrizarán en las dos economías en un futuro. Debido a su naturaleza,
tales estimaciones pueden ser muy subjetivas y conducir a una volatilidad
futura sustancial ya que los participantes del mercado necesitarán ajustar sus
posiciones sobre la base de la información entrante que puede parecer errática
y contradictoria a veces.
Fuente XM

Comentarios